LA
REBELIÓN DE LAS PALABRAS
Como cada mañana me he acercado al quiosco para comprar el
periódico del día. A la hora que yo suelo ir no hay más de dos o tres persona
recogiendo el diario o alguna revista. Pero hoy, sin embargo, eran multitud. Me
ha extrañado; discutían entre ellos y reclamaban algo al quiosquero.


