sábado, 22 de marzo de 2025

HACE MUCHO TIEMPO...


 MIS PRIMEROS RECUERDOS

Hoy, cuando pienso en mis primeros años de vida, me gustaría recordar muchas cosas de aquella época. Pero son escasas las que me quedan en la memoria. Algunas se han desdibujado tanto que no alcanzo a distinguir si las viví realmente o son sensaciones confusas que parecen realidad y, tal vez, no lo sean o no me sucedieron como creo recordarlas.

El recuerdo más antiguo de aquellos años es bastante preciso. No había cumplido todavía cuatro años; debía de ser el mes de mayo de 1951. Mi abuelo estaba en la cama muy enfermo, en sus últimos días. Entraba algunas veces en su habitación. Al verme, él me llamaba y me pedía que fuese a su lado, junto a la mesilla de noche; en ella tenía un vino dulce o reconstituyente que él tomaba y siempre me daba a mí a beber de él. Sólo recuerdo el hecho; yo iba desde la puerta, por detrás de la cama hasta el otro lado de la misma y me acercaba a la mesilla. No sé si llegué a beber de aquel vino alguna vez.

No tengo un recuerdo más antiguo que este; es preciso el hecho en sí, no las circunstancias que lo rodearon. La precisión temporal la puedo hacer posteriormente. Mi abuelo murió el 22 de mayo de 1951; estaba en la cama enfermo de vejez; tenía 86 años. Muchos años para aquella época; sobre todo teniendo en cuenta las pocas comodidades que había entonces en el pueblo y toda la vida de trabajo en el campo.

Algún recuerdo más tengo, pero de modo inconsciente; lo que me contaron mis padres o mis tíos sobre aquellos mis primeros años; pero está todo como en una nebulosa inconcreta y confusa; no sabría precisarlo ni describirlo. Todo aquello de lo que no se tiene conciencia de haberlo vivido es como si no hubiera existido.

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